Miguel Hernández sólo tenía 29 años cuando escribió los poemas, sobre todo sonetos, de este “rayo” amoroso dedicados sobre todo a la pintora surrealista Maruja Mallo, su novia Josefina Manresa y la profesora y poeta María Cegarra.
“El rayo que no cesa” refleja un amor intenso, herido y obsesivo, atravesado por el deseo y la frustración.

No hay comentarios:
Publicar un comentario